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La familia de al lado: integración bocado a bocado

¿Qué mejor momento para integrar, compartir y aprender del otro que durante una comida? En SOS Racisme han sabido reconocer la oportunidad y lo están aprovechando a través de su programa La familia de al lado. El funcionamiento es sencillo: algunas familias se apuntan como anfitrionas y otras como visitantes, mientras que la ONG añade una persona acompañante. Un día concreto se celebran los encuentros a los que se han adherido más de 300 personas en tres ediciones en Barcelona. El resultado, almuerzos en familia de más de cuatro horas de duración de media en los que se rompe el hielo con la gastronomía y se termina hablando de las diferentes culturas o de la imagen que cada uno tiene de la ciudad.

SOS Racisme - Triodos Bank

“Nuestro objetivo es que la gente se conozca, rompa los prejuicios y hable de la diversidad fijándose en los puntos en común que tiene, como vivir en las mismas calles y barrios”, señala Mónica López, coordinadora del proyecto en SOS Racisme. La organización tomó la decisión de organizar la actividad tras detectar en sus informes anuales que el racismo iba en aumento. “Emprendimos La familia de al lado para intentar frenar esta tendencia”, comenta. En vez de actuar “como reacción a discursos de odio”, de lo que se trata es de vivir las diferencias de una manera positiva.


Recomendado para todo tipo de familias

Algo básico para entender esta iniciativa es definir el concepto de familia que puede formar parte. Para la ONG, “es totalmente amplio: una, dos, tres personas, parejas homosexuales, heterosexuales, familias monomarentales o monoparentales, abuelos, abuelas, amigos, amigas…” y de cualquier cultura o nacionalidad. Las interesadas se inscriben en un formulario web y esperan su momento. El coordinador prepara el terreno hasta el día fijado, cuando acompaña a los visitantes al hogar donde se celebrará la comida. Se mantiene, por cierto, el factor sorpresa, ya que nunca se revela antes el origen de ninguna de las dos familias que se van a juntar.

Todas las comidas se celebran el mismo día con la pretensión de generar “una acción comunitaria”, observa la responsable. Y hasta la fecha, en Barcelona ya se ha llevado a cabo tres ediciones en seis distritos de la capital: Poble Nou como última experiencia y, anteriormente, Horta-Guinardó, el Eixample, Sants-Montjuïc, Sant Martí y Poble Sec.

Alrededor de tres centenares de personas de todos los continentes se han reunido en torno a una mesa para iniciar una relación que no termina con el postre sino que se enriquece en su día a día posterior en las aceras de los barrios que comparten. Como destacan desde SOS Racisme, en esta continuidad tiene que ver el hecho de que sean vecinos, de que los hijos bajen a jugar juntos al parque mientras se pone la mesa o, incluso, de que gracias a esta actividad, los padres descubran que sus pequeños van al mismo colegio.

La buena acogida de esta idea invita a mantenerla. SOS Racisme ha preguntado a los participantes y la responsable resume así sus respuestas: “Su experiencia es positiva y la viven como un momento de felicidad y bienestar. Cada comida se convierte en una semilla para iniciar relaciones entre personas que viven en la misma zona”.

La clave: relacionarse con los vecinos

Carlos Henry Quiroz es una de ellas. Peruano de nacimiento, Quiroz vino a España hace unos años y dejó en su país a su pareja e hijo. Tras vivir la experiencia, él tiene claro cuál es el camino para la integración: “Todo se basa en la relación con los vecinos, en dialogar con ellos, en llevarse bien con el verdulero, tratar con respeto a la gente… Aquí encontré buen trato y vi que el cariño se gana con el tiempo” cuenta en el reportaje que el programa Todo un mundo, de TV3, dedicó a la iniciativa.

Con el paso del tiempo, la familia se reagrupó en España y los recién llegados transitaron la misma senda hacia la normalización. Y llegaron al final con éxito. Una razón, entre otras, por la que SOS Racisme les invitó a los tres a participar en una de las ediciones de La familia de al lado. “Quince minutos antes estábamos estresados con la preparación de la comida”, reconoce, “pero luego conversamos de economía, del fútbol, de los asuntos de Barcelona y de que debemos ser más abiertos a la gente que viene de fuera”, resume.

Sus acompañantes, tal y como acordaron, aportaron arroz negro al menú mientras ellos optaron por uno de los símbolos gastronómicos de su país: el cebiche. “Hay gente que tiene miedo a relacionarse, pero la vida es un sueño. Hoy estás aquí, mañana puede que no, pero hay que vivir alegremente”, asegura Quiroz a modo de conclusión final.

Otras iniciativas en torno a un plato

El comedor solidario navarro París365 también ha fomentado el conocimiento mutuo a través de la gastronomía. En septiembre de 2015, esta organización participó activamente en el “11 Kolore Fest”, día de la diversidad de Pamplona. En la plaza de Santa Ana de la ciudad tuvo lugar una fiesta gastronómica en la que se degustaron platos tradicionales de numerosos países y, entre uno y otro, los comensales compartieron vivencias y particularidades culturales. París365 aportó tradición culinaria senegalesa, ecuatoriana y boliviana, elaborada por madres de niños que forman parte de sus ludotecas inclusivas.

Esta iniciativa se sumó a los proyectos habituales de una entidad que reparte más de 40.000 comidas y cenas al año a personas sin acceso a una alimentación básica o que organiza veladas de carácter solidario.

En RAIS Fundación, sus profesionales y voluntarios también utilizan la gastronomía para enriquecer su labor. La Red de Apoyo a la Integración Sociolaboral trabaja día a día para ofrecer soluciones a aquellos que viven en riesgo de exclusión social, principalmente personas sin hogar. Sus actuaciones tienen como objetivo acompañarlas en su mejora como individuos pero también como parte de la sociedad. Algunas de estas acciones se traducen en cenas en los pisos de alojamiento temporal que gestionan, ratos durante los que los usuarios y los voluntarios comparten charlas y momentos para la normalización.

SOS Racisme, Paris365 y RAIS son tres de las organizaciones sociales que han obtenido financiación de Triodos Bank para el diseño, puesta en marcha y desarrollo de sus proyectos. El banco ofrece una especialización en el sector social avalada por 35 años de experiencia. En Nuestros sectores, más información sobre este y el resto de la actividad que se financia desde la entidad.