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Deporte para la superación en la república del mar

El océano cubre la mayor parte de la superficie terrestre. Los latinos lo bautizaron con el término oceanus y diferentes culturas han intentado dilucidar qué es lo que allí habita. Para Rafael Cerveró, fundador de Ocean Republik Academy, el océano es un campo sin rey. De ahí que el nombre de su escuela le eche un pulso al Poseidón de los griegos y al Kraken de los escandinavos. “Es la idea de que allí no manda nadie”, explica Cerveró.

Surf

De su amor por el mar convertido en afición primero y en profesión después surgió esta academia de deportes acuáticos que busca “romper la barrera de la gente que piensa que para practicarlos hay que ser un superhombre o una supermujer”. La edad mínima de participación es de 8 años. No hay más limitaciones. “Si alguien con 900 años quiere venir a hacer la actividad, puede hacerlo”, bromea su promotor. En cualquier caso, todos ellos deben cumplir un requisito común: tener las ganas de practicar uno de estos deportes.


Rafael Cerveró lleva 20 años impartiendo clases de windsurf. “He trabajado en medio mundo y siempre ha sido lo que más me ha gustado. Cuando uno trabaja y ve tantas escuelas diferentes siempre surge la necesidad de querer hacerlo por sí mismo”, explica. Sus esfuerzos por introducirse como autónomo en el negocio comenzaron con una escuela en Valencia, que no tuvo demasiado éxito, en sus palabras, por lo complicado de este tipo de negocios en ese territorio. A pesar de ello, Cerveró no se rindió, y tiempo después encontró su lugar en la Marina Real, el puerto deportivo de la ciudad de Valencia.

“Cuando navegamos todos tenemos ese sentimiento de querer hacer algo un poquito mejor”

En Ocean Republik se imparten cursos de windsurf, stand up paddle, surf y kitesurf. Todos estos deportes se cimientan en la superación personal. “Yo creo que en el windsurf, por ejemplo, lo más bonito es que cuando navegamos todos tenemos ese sentimiento de querer hacer algo un poquito mejor”, explica el promotor de la escuela. De su mano en esta cultura surgida en torno a los deportes marinos, precisamente, también viaja el compañerismo.

Porque a pesar de ser deportes individuales, aquellos que lo practican siempre están dispuestos y preparados para echar una mano. “Cuando tenemos una actividad con niños hacemos muchísimo énfasis en que tenemos que ayudar a todos, sobre todo los más mayores a los más pequeños”, señala Cerveró.

El disfrute sin barreras

A pesar de que los deportes que se practican en Ocean Republik requieren de un evidente esfuerzo físico, la academia es una de las iniciativas deportivas que ponen las cosas más fáciles a las personas con discapacidad. “Es muy enriquecedor para todos”, afirma el fundador y añade que en casos especiales “obviamente la actividad hay que replanteársela: no puede ser igual que con otras personas, pero se puede hacer”.

En el caso de las personas con parálisis todo es cuestión de buscar una solución creativa. Si su afección se focaliza en las piernas, estas personas pueden dar un paseo con asistencia sobre una tabla de paddle. “Puedes hacer incluso que, contigo detrás, bajen alguna olita pequeña”, indica. Si la afección fuera más severa habría que estudiar el caso para encontrar una solución que resulte una experiencia segura. De hecho, tal y como sostiene Cerveró, “si alguien está dispuesto a hacerlo, yo estoy dispuesto a intentarlo”.

Instinto natural: “Cuando salgo, recojo lo que veo flotando en el agua”

La práctica de deportes como el windsurf, el paddle surf o el surf se sustentan en la energía que el propio usuario fabrica con el esfuerzo al realizarlos. Son actividades que no son nocivas para el medio ambiente y no utilizan combustibles para navegar. “Yo diría que el 90% de mis clientes está comprometido con la naturaleza”, señala el profesor. Algunos incluso van más allá. “Yo siempre que salgo con el paddle surf me llevo conmigo todo lo que veo flotando por el agua: botellas, trozos de plástico y botes. En general, mis clientes y yo solemos recogerlo todo y lo tiramos a la basura”, relata Cerveró.

La academia navega en deportes que, si bien son sanos para el medio ambiente, lo son más aún para el cuerpo humano. “Son actividades mucho más sacrificadas que otras tradicionales como ir a correr, que cansa, pero que no tiene una compensación tan pronta en el cuerpo como el surf o el paddle surf”, sostiene Cerveró.

En el caso del segundo, cuenta el deportista que “lo bueno que tiene es que tonifica muy rápido, pero es un poco agresivo. Cuando sales a correr y llegas a tu límite en muchos casos no notas mejorías físicas y eso es una sensación que a nadie le resulta agradable. Sin embargo, en el paddle surf sales a remar una hora y al día siguiente tienes unas agujetas que te mueres”. Y reiterando estas prácticas de manera asidua la repercusión en la puesta en forma del cuerpo es muy pronta.

Una sensación única

Rafael Cerveró, que conoció a Triodos Bank a través de la televisión, indica que los deportes acuáticos se traducen en una emoción única y divertida. “La sensación de deslizarte sobre el agua no tiene comparación con nada de lo que hacemos en nuestra vida normal. Estás en un medio ajeno, a tu marcha con tu paz interior, y al mismo tiempo estás haciendo ejercicio”, indica.

“La sensación de deslizarte sobre el agua no tiene comparación con nada”

El esfuerzo no es un condicionante para la forma física de aquel que practica el deporte, porque se amolda a las capacidades del deportista: “Está claro que cada uno podrá ser más o menos hábil, pero para poder practicarlo y divertirse no es necesario ser campeón de nada”. En los deportes acuáticos el ahínco es una realidad pero Ocean Republik sabe remar a favor de la satisfacción. “Lo que queremos es que la actividad sea un disfrute y no un sufrimiento”, concluye Cerveró.