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Una reinserción de película y otras posibilidades

Un grupo de presos ensaya Doce hombres sin piedad como parte de una actividad de teatro cuando suena una alarma: los módulos van a ser aislados debido a una epidemia de origen desconocido. Este es el punto de partida de Frontera, una película dirigida por Manuel Pérez e interpretada por actores profesionales e internos de la prisión de Quatre Camins, en Barcelona. Se trata de una producción de Cornelius Films financiada por Triodos Bank.

“En mi primera visita solo pude charlar unos minutos con ellos, pero fue tiempo suficiente para que aquella sensación de agobio que me había provocado la entrada en la cárcel desapareciese y me quedase con lo que me transmitieron: una necesidad imperiosa de comunicar, de expresar su realidad”. Así reflexionaba el realizador de la película sobre el que fue el encuentro inicial con parte del elenco que más tarde dirigió. La película se hizo realidad, fue proyectada e incluso recibió dos premios, al mejor director y actor, en la sección ZonaZine del Festival de Málaga 2013.


La frontera, la película.

En la película Frontera, el escenario es una prisión y muchos de sus intépretes, los propios internos.

En España, 61.620 personas viven en una situación de privación de libertad en los 84 centros penitenciarios en funcionamiento.  Se trata de la cuarta cifra más alta de la Unión Europea en cuanto a datos absolutos. Para todos ellas, el objetivo es la reinserción, y un gran número de organizaciones trabajan para hacer realidad esa meta. Pero, ¿cómo se define la reinserción? ¿Qué medidas se ponen en marcha para favorecerla? ¿Cuál es el resultado?

La reinserción a través de un espacio de libertad

“Reinserción significa dar una segunda oportunidad a la persona que ha cometido un delito para volver a vivir en sociedad”. Álvaro Crespo es el responsable de Cultura en Prisiones, Acompañamientos y Hospitales de Solidarios para el Desarrollo. La entidad trabaja en centros penitenciarios desde hace más de 25 años para que las personas condenadas a penas de cárcel tengan acceso a la cultura que se produce fuera de los muros. “La privación de libertad en un centro penitenciario puede causar daños irreversibles en los internos que no disfruten de herramientas como la cultura, añade Crespo.

Esta ONG, que trabaja con banca ética, pone el foco en la sociedad, tanto durante la estancia en prisión como en la realidad posterior. “La reinserción social no es posible si no facilitamos un espacio que simule la libertad en el propio centro penitenciario, por ejemplo a través del contacto semanal con ciudadanos anónimos,” sostiene el responsable.

Una vez atravesada la puerta de salida, el ya ex convicto tendrá más posibilidades de alcanzarla si siente que la sociedad le trata como a un ciudadano de pleno derecho. “No buscamos que la persona no vuelva a delinquir o se reinserte. Eso dependerá de ella. Mirar al otro desde la igualdad implica que él sea el dueño de sus actos”, matiza Crespo.

Concierto en Alcalá Meco - Solidarios para el Desarrollo

Concierto celebrado en el centro penitenciario de Alcalá-Meco, organizado por Solidarios para el Desarrollo.

El Aula de Cultura es la actividad “más importante” que pone en marcha esta ONG en centros penitenciarios de Madrid, Sevilla, Granada y Murcia. Los voluntarios de la organización fomentan el interés de los reclusos por la literatura, el arte, la sociedad, el deporte y otros temas gracias a la presencia de invitados, 150 solo en 2015. “Estas conferencias son más bien diálogos que se convierten en excusa para acercarse al interno en un plano de igualdad y permitir que se olviden, por unas horas, de la rutina penitenciaria”.

Si bien no existen datos precisos de la tasa de reincidencia delictiva, algunas cifras van desde el 30% hasta el 55%, lo que han detectado en Solidarios por el Desarrollo es que “en la mayoría de los casos, la reincidencia depende del propio interno. El sistema no dispone de los medios suficientes para cumplir el mandato de la reinserción. Es la persona, con las múltiples variables que existen en un centro penitenciario, la que debe mostrar predisposición a su reinserción. Y a veces eso se da, o no”.

Rediseñar la vida alrededor del empleo

La Fundación Ared también ha superado las dos décadas de actividad, en su caso prestando atención especial a la integración social y laboral de mujeres en situación de exclusión, sobre todo aquellas que terminan de cumplir condena.

Nosotros “hablamos de inserción sociolaboral, pertenecer a un entorno sano y rediseñar la vida alrededor del empleo”, explica su directora, María Elena Alfaro. Los profesionales que forman parte de esta entidad trabajan intensamente con aquellas personas que, después de transitar por un periodo de prisión, se encuentran en los momentos del proceso penal previos a recuperar la libertad.

En este punto, la organización, cuyas actividades, como en el caso de Solidarios por el Desarrollo, han recibido apoyo financiero de Triodos Bank, se afana para ofrecer formación, tanto profesional como integral y acompañamiento en cuanto a subsistencia, vivienda, ingresos mínimos u orientación laboral.

El concepto de acompañamiento, de hecho, cobra para ellos una “importancia primordial. La regresión siempre muestra un componente de soledad, de haberse visto excluido nuevamente, de tener la sensación de no ‘merecer’ la ayuda, de vivir con la tentación de volver a la vida delictiva por falta de autoestima y desvalorización personal”, indica la responsable de la Fundación Ared.

Fundación Ared - Triodos Bank

La orientación e inserción laboral de las internas es el principal objetivo para la Fundación Ared.

Para evitar la reincidencia, defiende, el papel de la comunidad es esencial: “Desde el momento en el que una persona ingresa en prisión, necesita de su apoyo. Y existe un amplio tejido social, dentro del que nos encontramos, que dedica todos sus esfuerzos a prestarlo en ámbitos como la salud, la deshabituación del consumo de drogas, el respeto ciudadano o aspectos legales”.

¿Y en el momento de la puesta en libertad? “La persona tiene que encontrarse con una red humana que la acoja y se alegre de su salida. El interno que finaliza su condena reclama un lugar, un trabajo, una familia, ser significativo para alguien”, finaliza Alfaro, que valora acerca de los niveles de reinserción efectiva: “Desconozco el dato estadístico, pero sí que afirmo que queda mucho por hacer”.

La sociedad excluye a muchas personas que, ya sea por su origen social o sus circunstancias, encuentran complicado integrarse en la vida social o laboral. Con su financiación a diferentes organizaciones, Triodos Bank apoya la integración de colectivos en riesgo de exclusión como inmigrantes, desempleados de larga duración, personas drogodependientes o ex reclusos, entre otros. En el siguiente enlace puede conocer más acerca de los sectores sociales con los que trabaja la banca ética.