Utilizamos cookies propias y de terceros para personalizar tu navegación. Si continúas navegando aceptas su uso. Leer más.

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close

Elija su propia red para cambiar el mundo

¿Seguro que las redes sociales pueden cambiar el mundo? Los periodistas Mario Tascón y Yolanda Quintana están entre los que piensan que sí, y recogen en su libro Ciberactivismo cómo la acción de ciudadanos corrientes en red está propiciando cada vez más cambios en todo el planeta.

asdasd

Imagen de la “red solidaria” Barcelona Actúa, con la que colabora Triodos Bank

Potencialmente, cada individuo tiene ahora la oportunidad de hacer oír su voz. Por eso, “no importa el total de seguidores en nuestras redes sociales, sino cuántos son capaces de sumarse a los cambios que necesita el mundo”, opina a través de un tuit Jesús Manzano, experto en redes sociales, apicultor ecológico y cliente de Triodos Bank.

Pero el alcance de la acción colectiva va más allá de su dimensión online. Todos podemos participar en espacios compartidos en ámbitos tan cotidianos como el consumo, nuestro barrio, las causas solidarias o el emprendimiento con valores… que multiplican los cambios que conseguiríamos actuando solos.

¿Ya ha elegido su propia red o redes? Quizá este post pueda darle algunas ideas.


Juntos desde buen principio

Desde que nacemos estamos en una red, empezando por nuestra propia familia. Y a través de ella nos sumamos a otras, como ocurre en la entidad Enmadradas – Red de madres, de Coslada, Madrid.

En esta propuesta, en la que sus participantes se reúnen para compartir actividades de ocio, aprender mejores formas de conciliar vida personal y laboral o intercambiar ropa infantil, piensan que “estableciendo sinergias y compartiendo conocimientos, conseguiremos que la crianza y educación se acerquen más a lo que son: un proceso de acompañamiento al proceso de cada ser humano de crecer y desarrollarse”.

Por otro lado, desde muy pronto, hay espacios asociativos que son verdaderas escuelas para aprender los valores de la cooperación y la participación. Es el caso de los grupos de ocio infantil o campamentos como los de la Fundació Catalana de l’Esplai que, como la entidad madrileña, trabaja con banca ética.

Cambios a la vuelta de la esquina

No siempre es imprescindible mirar lejos para mejorar el mundo. Desde los grupos de consumo ecológico a las asociaciones vecinales, las redes que cambian la sociedad nos esperan a la vuelta de la esquina.

Los grupos de consumo, presentes en cada vez más barrios, facilitan a muchas personas consumir alimentación y otros productos de forma asequible y de acuerdo con sus valores, no solo por el acceso cercano a productos ecológicos y de comercio justo sino también por la posibilidad de compartir información y experiencias. “Este es un proyecto social y conjunto entre productores y consumidores”, explica Anna Garcia sobre la iniciativa Pachamama en Barcelona.

Asimismo, las asociaciones de vecinos, núcleos de la transformación social en momentos históricos como la Transición, continúan siendo un punto de mejora colectiva y de creación de nuevas oportunidades. Así ocurre, por ejemplo, con la granadina Asociación de vecinos de las Barriadas de la Chana, Encina y Angustias, a la que Triodos Bank concedió financiación para su labor de acercar las nuevas tecnologías a personas de todas las edades.

También podemos implicarnos con lo más cercano a través de nuevas redes online de cooperación entre ciudadanos, como es el caso de Barcelona Actúa, que se define como “red solidaria de todos”. A través de ella, vecinos de la ciudad y también empresas comparten necesidades concretas, ofertas y oportunidades de colaboración mútua.

Intereses a la vez de uno y de todos

Tener intereses y necesidades en común es, sin duda, uno de los principales motores del asociacionismo y la cooperación, tanto en el mundo de las entidades sociales como en el de la empresa.

En este sentido, buena parte de las entidades que trabajan por los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad y que han conseguido logros relevantes para su calidad de vida nacen del trabajo colectivo de madres y padres de estas personas. “Queremos hacerlas visibles en la sociedad”, explica Esteve Buscà, de Fundació El Maresme, que hoy presta servicios a más de 1.500 personas y tuvo un origen familiar.

Igualmente, las crecientes empresas que identifican cómo intereses personales y sociales van unidos también advierten la necesidad de integrarse en redes de apoyo mútuo. De ello, son muestra iniciativas como el espacio de coworking A poc a poc BCN, que agrupa en un mismo espacio a negocios con la sostenibilidad como punto en común.

Esta nueva conciencia también puede verse, por ejemplo, en el grupo de debate de LinkedIn Empresas con valores, con un crecimiento significativo desde su lanzamiento a inicios de 2015 por parte de Triodos Bank.

La fuerza de las personas en red

“Es época de grandes alianzas sociales, de movilizar a todos los que desde el ámbito personal y profesional nos preocupa lo que ocurre en el mundo y nos hacemos preguntas y, sobre todo, de unir fuerzas para decantar definitivamente la balanza hacia una economía más humana”, defiendía hace poco Joan Antoni Melé, miembro del Consejo Asesor de Triodos Bank, en el blog Dinero y conciencia.

En otras palabras, ¿dime en qué redes participas y te diré quien eres?


Somos TriodosUnirse para avanzar

Dentro de su especialización en el sector social, Triodos Bank apoya desde hace décadas a numerosas asociaciones y entidades del Tercer Sector.

Como entidad de banca transparente, también promueve el conocimiento entre las personas que ahorran en la entidad y las que han solicitado financiación, fomentando el diálogo y las relaciones mútuas con acciones como los Encuentros con valores.