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“Nos gustan las bibliotecas. Reconozco que cuando entro en una siento el mismo cosquilleo goloso en el estómago que noto frente al escaparate de una pastelería: la boca se me hace agua, imposible fijar la mirada en un punto, y a menos que vaya a por algo en concreto, durante minutos me bloqueo, incapaz de elegir qué pastel, perdonen el lapsus, qué libro, escoger”, escribe Silvia Oviaño, directora de Infobibliotecas, joven revista especializada en novedades de estos puntos de cultura de referencia.

Las golosas “pastelerías” a las que se refiere viven un momento dulce en cuanto a la valoración de sus usuarios, con un notable alto según el último Barómetro de hábitos de lectura de la Federación de Gremios de Editores de España, publicado la semana pasada. Pero no son ajenas a los cambios que agitan el ámbito de la cultura.

¿Hacia bibliotecas sin libros?

Ahora los usuarios les piden algo más que ser un lugar de lectura y de préstamo de libros, según otro reciente trabajo, en este caso sobre las expectativas de los usuarios de bibliotecas en Estados Unidos.

Poder realizar preguntas a especialistas sobre temas determinados, encontrar espacios para probar nuevos dispositivos tecnológicos o disponer de navegación GPS para localizar con exactitud en qué estantería está lo que buscamos, son algunas de las sugerencias que se recogen en el estudio citado. Incluso se hacen planes para construir, en el estado de Texas, la primera biblioteca sin libros: Bibliotech.

Por el momento, solo existen imágenes simuladas del aspecto visual del proyecto, donde la lectura y el préstamo se realizan exclusivamente en soporte digital, pero el proyecto contribuye a animar el debate sobre cómo deben ser las bibliotecas del futuro.

Bibliotecas futuro

Bibliotech, una biblioteca sin libros

“Una biblioteca no tiene por qué ser solo un espacio físico, se va a poder acceder desde otros lugares, como la playa”, afirma Celso Figueroa, editor de Infobibliotecas e impulsor de la empresa LTM Servicios Bibliotecarios, especializada en suministrar y gestionar fondos bibliotecarios en formato físico y digital, con financiación de Triodos Bank. Figueroa defiende la relevancia que mantiene la biblioteca como “servicio público gratuito con personal muy cualificado”.

El espacio de una biblioteca da respuesta a necesidades muy diversas. Lo saben, por ejemplo, los estudiantes que encuentran en ellas un remanso de paz en época de exámenes, cuando muchas amplían sus horarios hasta la madrugada. O las personas que disfrutan de servicios de bibliobús, que acercan las bibliotecas a pequeñas localidades, bibliometro, cruzándonos con los libros en medio de nuestros trayectos urbanos, o de otros tan apetecibles como las bibliopiscinas, para acompañar la natación con un baño de letras.

Iniciativa solidaria bibliotecas

Campaña Quitapenas de la Biblioteca Pública de Las Palmas

Préstamo de ebooks y acciones solidarias

Contra cierta imagen de lugar anclado en el tiempo, las bibliotecas no dejan de dar muestras de reinvención, relacionadas o no con las nuevas tecnologías.

Surgen iniciativas como el préstamo de libros digitales, con el ejemplo de la Biblioteca de Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde en un solo mes se han producido más de 300 altas en el servicio y una media de 7 préstamos diarios. O el proyecto de la Biblioteca Marta Mata, en Cornellà de Llobregat (Barcelona), donde algunos libros incorporan un código QR para acceder a una selección de contenidos relacionados, como entrevistas al autor, adaptaciones cinematográficas de la obra…

Nacen también propuestas originales que conectan a las bibliotecas con necesidades sociales apremiantes, como una campaña que une lectura y solidaridad en más de 100 bibliotecas españolas, a raíz de una idea de la Biblioteca Regional de Murcia. Hasta el 28 de febrero, bajo el lema “Te quitamos las penas, y tú se las quitas a otros”, los usuarios que devuelven tarde un préstamo no ven bloqueado su carnet… si realizan una donación de alimentos destinada a ONG.

Superbibliotecarios

Al mismo tiempo, como sostiene Silvia Oviaño en la revista Infobibliotecas, los bibliotecarios han sabido superar “la antigua imagen de gobernanta implacable con los que susurraban en la sala o les pedían un libro equivocado”.

Una buena muestra es Bibarnabloc, un blog donde 60 profesionales de bibliotecas de Barcelona se implican activamente en descubrir a los usuarios lecturas imperdibles a través de textos y video-recomendaciones. O de otra novedosa iniciativa en la que también participan estos profesionales: Bookmovies, un portal que ofrece booktrailers y anima a leer, comentar libros y compartir recomendaciones entre los usuarios.

En efervescencia, las bibliotecas continúan sobresaliendo en el paisaje urbano como centros culturales reconocibles donde, además de leer, personas de cualquier edad pueden participar en una gran diversidad de actividades culturales y de ocio.

¿Le apetece compartir con nosotros cuál es su biblioteca preferida?


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Tanait Hace 7 años

Si, pero los catalanes todo lo hacen en su lengua, para ellos.

Será esa la única forma de defender su lengua? Lástima porque perjudica a muchos.

Respondiendo a Tanait
Blanchartln Hace 7 años

No sé si te habràs dado cuenta de que la mayoría de libros de conocimientos sólo están publicados en castellano, porque así tienen más salida en el mercado. Eso, por supuesto, és lícito, pero implica una traducción por parte de los estudiantes a quienes, lògicamente, se les piden los trabajos, ejercicios o exámenes en catalán. Yo, la verdad, no conozco muchos casos de países donde se dé esta situación. Es como si un estadounidense tuviera que buscar información en castellano y luego traducirla al inglés.

Por otra parte, ¿qué crees que te respondería un japonés, un francés, un alemán, un italiano… si les dices que hacer las cosas en su lengua no está bien?.

Rosa Hace 3 meses

Me parece un artículo bastante interesante.